Ecosistemas acuáticos
El enfoque ecosistémico en la pesca
La degradación de los ecosistemas acuáticos, provocado en gran medida por actividades humanas como el desarrollo urbano descontrolado, la contaminación, la sobrepesca y una mala organización, ha mermado la biodiversidad y ha comprometido la capacidad de estos ecosistemas de proveer servicios vitales como alimento, agua limpia y regulación climática. Esta situación ha generado la necesidad de replantear estrategias de manejo, abordando estos problemas de una manera nueva y más efectiva, pensando en el panorama completo y cómo todas las partes de la naturaleza funcionan juntas.
En respuesta a esta crisis, el concepto de enfoque ecosistémico emerge como un cambio paradigmático, promovido por iniciativas internacionales como el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Este enfoque representa un cambio fundamental en la manera en que se aborda la gestión de las pesquerías y explotación de los recursos marinos. A diferencia de los métodos convencionales centrados en especies individuales, el enfoque ecosistémico considera la pesca como parte integral de un sistema más amplio, que incluye interacciones complejas entre organismos, su entorno físico y factores humanos.
Este enfoque integral entiende la importancia de considerar los ecosistemas marinos como un todo, reconociendo que las acciones dirigidas a una especie pueden desencadenar efectos en cadena que afectan a otras especies y al entorno marino en su conjunto. Busca un equilibrio entre la utilización sostenible de los recursos pesqueros y la conservación de los hábitats marinos, priorizando la preservación de la biodiversidad. Este método no solo se enfoca en aspectos ecológicos, sino que también incorpora consideraciones socioeconómicas y culturales, así como prácticas de gobernanza adecuadas, para garantizar que las comunidades dependientes de la pesca se beneficien de manera equitativa y sostenible. Apoyándose en una base científica sólida sobre los procesos ecológicos y fomentando la colaboración entre pescadores, científicos, autoridades gubernamentales y organizaciones civiles, este enfoque promueve regulaciones pesqueras más inclusivas, comprensivas y resilientes.
A grandes rasgos, este enfoque promueve (Cuadro tomado y modificado de FAO, 2015):
Enfoque tradicional
- Especies individuales.
- Un área o tamaño específico y fijo.
- Perspectiva a corto plazo.
- Trabajo invariable y aislado de la investigación.
- Administración orientada a materiales básicos y vitales.
Enfoque ecosistémico
- Ecosistema.
- Múltiples escalas espaciales.
- Perspectiva a largo plazo.
- Manejo dinámico, adaptativo, con monitoreo y
- evaluación fundada en ciencia sólida.
- Producción sustentable de los servicios del
- ecosistema, incorporando al hombre y su
- diversidad cultural.
La principal finalidad del enfoque ecosistémico de la pesca (EEP) es planificar, desarrollar y ordenar la pesca de un modo que satisfaga las múltiples necesidades y deseos de las sociedades, sin poner en riesgo la posibilidad de que las generaciones futuras se beneficien de toda la gama de bienes y servicios que pueden obtenerse de los ecosistemas marinos.
¿Cuáles son los principios fundamentales en el que se basa el EEP?
- La ordenación de la pesca debería tener por objeto limitar el efecto de esta actividad sobre el ecosistema a un nivel aceptable;
- Es preciso mantener las relaciones ecológicas entre especies;
- Las medidas de ordenación deben ser compatibles en toda la zona de distribución del recurso;
- Es preciso actuar con precaución al adoptar decisiones y medidas, porque los conocimientos sobre los ecosistemas son incompletos;
- La gobernanza debería asegurar el bienestar y la equidad tanto de las personas como de los ecosistemas.
Durante mucho tiempo, hasta los años 80, se usó la misma forma de estimar la cantidad de diferentes especies de peces, sin considerar sus características únicas. Se creía que una sola técnica de pesca funcionaría para todas, estableciendo límites de pesca para manejarlas. Pero en realidad, las redes de pesca capturan varias especies a la vez, lo que hacía que estas estimaciones no fueran precisas. Además, se ignoraba a las especies que no se querían pescar (descarte), llevando a una pesca excesiva de estas especies no deseadas. Con el tiempo, la pesca intensiva ha afectado negativamente tanto a las especies deseadas como a las no deseadas, reduciendo la cantidad de peces y dañando el entorno marino. Esto ha sucedido tanto en la pesca a gran escala como en la pesca artesanal, aunque los estudios se centraron más en la pesca a gran escala.
Las medidas para manejar la pesca no eran muy efectivas porque se concentraban demasiado en controlar la cantidad de peces capturados, sin considerar el impacto en todo el ecosistema o cómo se gestionaban estas actividades. Hoy en día, se espera que un buen manejo de la pesca pase por varias etapas, incluyendo diferentes tipos de medidas de control, como zonas de pesca restringidas o límites en el tipo y tamaño de los peces que se pueden capturar. Estas medidas también consideran el impacto humano y buscan reducir el impacto ambiental.
Referencias
FAO. 2015. Enfoque ecosistémico pesquero: Conceptos fundamentales y su aplicación en pesquerías de pequeña escala de América Latina, por Omar Defeo. FAO Documento Técnico de Pesca y Acuicultura No. 592. Roma, Italia Sparre, P. and S.C. Venema, 1998. Introduction to tropical fish stock assessment, Part 1 – Manual. FAO Fish. Tech. Pap., 306/1 (Rev. 2): 407 p.
Dr(c). Luis Daniel Carrillo
Maestro en Ciencias y actualmente doctorante en Doctor en Biología Marina por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dr. Oscar Zamora
Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT (Nivel I).