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5 errores al analizar datos pesqueros en R 

Análisis de datos – R para Ciencias Pesqueras

5 errores al analizar datos pesqueros en R 

Evitar cinco fallas frecuentes permite transformar las bases de captura, esfuerzo, tallas y especies en análisis más confiables, ordenados y reproducibles. 

Al comenzar a trabajar con R, es común que un análisis se detenga por un archivo que no aparece, una columna que cambió de tipo o una función copiada que no produce el resultado esperado. En datos pesqueros, estas fallas pueden pasar inadvertidas y afectar indicadores como la captura por unidad de esfuerzo, la composición por especies o la talla promedio. El problema no suele ser la capacidad de R, sino la ausencia de un flujo de trabajo claro. La buena noticia es que estas dificultades también ocurren entre usuarios con experiencia y pueden prevenirse con hábitos sencillos. Reconocer los errores desde el inicio permite dedicar más tiempo a interpretar la pesquería y menos a corregir el código. 

Figura 1. Aprender R implica comprender el flujo de trabajo, no solo copiar instrucciones. 

Este artículo presenta cinco errores frecuentes y una forma práctica de evitarlos. Cada caso se conecta con situaciones habituales en bases de desembarque, bitácoras, muestreos biológicos y series de captura. Los ejemplos están pensados para quienes empiezan desde cero, pero las recomendaciones también mejoran proyectos de tesis y análisis institucionales. No se busca memorizar una lista de comandos, sino comprender qué revisar antes de confiar en un resultado. Ese cambio de enfoque convierte a R en una herramienta de investigación reproducible. 

1. Copiar código sin entender qué hace 

Buscar una solución en internet o pedir un fragmento de código a una herramienta de inteligencia artificial puede ahorrar tiempo, pero ejecutarlo sin comprenderlo crea una falsa sensación de avance. Un ejemplo común es copiar una agrupación por especie y año sin notar que la columna de captura está expresada en kilogramos para algunos registros y en toneladas para otros. El código puede correr sin mostrar errores y, aun así, producir una suma incorrecta. La ausencia de un mensaje rojo no demuestra que el análisis sea válido. Antes de ejecutar una función conviene identificar qué datos recibe, qué transformación realiza y qué objeto devuelve. 

También es importante verificar los argumentos y el paquete al que pertenece cada función. En una base pesquera, `summarise()` puede calcular la captura total por especie, pero el resultado depende de la agrupación definida previamente. Si se omite el estado, el puerto o el arte de pesca, se pueden mezclar unidades de análisis que deben mantenerse separadas. Ejecutar el script línea por línea ayuda a observar cómo cambia la base en cada etapa. Comprender la lógica facilita adaptar el ejemplo a nuevas especies, regiones y periodos. 

capturas %>%  
  dplyr::group_by(estado, anio, especie) %>%  
  dplyr::summarise(captura_kg = sum(captura_kg, na.rm = TRUE)) 

Consejo SIRBAA: Antes de reutilizar un código, describe con palabras qué entra, qué ocurre y qué debe salir. Si no puede explicarse, todavía no es momento de incorporarlo al análisis. 

2. Trabajar sin una carpeta de proyecto 

Guardar los datos en una carpeta, los scripts en otra y las figuras en el escritorio hace que el análisis dependa de rutas de acceso difíciles de reproducir. El problema aparece cuando el proyecto se abre en otra computadora o se comparte con una persona colaboradora. La solución consiste en crear una sola carpeta de proyecto que contenga subcarpetas ordenadas, no en colocar todos los archivos juntos. Un proyecto de RStudio establece un contexto de trabajo para los datos, el código y los resultados. Así se reducen los errores de rutas y se conserva la trazabilidad del análisis. 

  • datos_originales/: archivos recibidos, sin modificaciones; 
  • datos_procesados/: bases limpias y listas para analizar; 
  • scripts/: importación, limpieza, análisis y gráficos; 
  • resultados/: tablas y salidas numéricas; 
  • figuras/: visualizaciones exportadas; 
  • documentos/: reportes, notas metodológicas y productos finales. 

Una estructura estable también evita sobrescribir la información original. Por ejemplo, una bitácora recibida en Excel debe conservarse intacta mientras el script genera una versión depurada en otra subcarpeta. Las rutas relativas permiten que el proyecto funcione, aunque cambie de computadora o de usuario. Además, nombres como `01_importar.R`, `02_limpiar.R` y `03_analizar.R` hacen visible el orden del proceso. La organización del proyecto es parte del método científico, no una tarea administrativa.

Consejo SIRBAA: Crea un archivo `.Rproj` dentro de la carpeta principal y evita depender de `setwd()` con rutas absolutas. El proyecto completo podrá moverse o compartirse sin romper el script. 

3. Ignorar los mensajes de error y advertencia 

Los mensajes de error indican que R no pudo completar una instrucción, mientras que las advertencias señalan situaciones que requieren revisión. En análisis pesqueros, una advertencia de conversión puede revelar que una talla como “85 cm” fue leída como texto o que una fecha de bitácora usa formatos distintos. Ignorar el aviso puede transformar valores válidos en ausentes y modificar promedios, tendencias o tamaños de muestra. Por eso conviene leer el mensaje completo y ubicar la primera línea del script donde aparece el problema. El mensaje no es un enemigo: es información diagnóstica. 

Una estrategia útil consiste en reproducir el problema con pocos registros. Después se revisan los nombres de objetos, los paréntesis, los paquetes cargados y la clase de cada variable. Cuando se importan archivos delimitados, `problems()` permite localizar filas con dificultades de lectura. Si el error apareció después de una modificación, debe compararse el objeto anterior con el nuevo. Resolver primero un ejemplo pequeño evita cambiar varias partes del código al mismo tiempo. 

class(datos$talla_cm) 
unique(datos$especie) 
readr::problems(datos) 
dplyr::count(datos, especie, sort = TRUE) 

Consejo SIRBAA: Lee el mensaje, identifica la línea, inspecciona los objetos y prueba una corrección a la vez. Ese orden suele ser más rápido que reemplazar todo el código.

4. Analizar sin revisar la calidad de los datos 

Importar una base y pasar directamente a los gráficos o modelos es uno de los errores con mayor impacto. Antes del análisis pueden existir celdas vacías, registros duplicados, nombres taxonómicos inconsistentes, fechas mezcladas o unidades incompatibles. También es frecuente que una columna numérica se importe como texto por contener símbolos, espacios o comentarios. Estas anomalías pueden sesgar la captura promedio, duplicar viajes o separar artificialmente una misma especie en varias categorías. Una revisión inicial debe considerarse una etapa obligatoria del análisis. 

Las funciones `head()`, `str()` y `summary()` ofrecen una primera lectura de la estructura y distribución de las variables. Después, conviene contar los registros por especie, año, estado (provincia o departamento), país y arte de pesca (por ejemplo, en avisos de arribo o desembarque); examinar los valores ausentes; buscar duplicados mediante identificadores relevantes; y revisar los rangos biológicamente plausibles. Una talla negativa o una captura extraordinariamente alta no debe eliminarse automáticamente, porque también puede representar un error de unidad o un evento real. Cada decisión de limpieza requiere una regla explícita y, cuando sea posible, una columna que documente el cambio. Cinco minutos de revisión pueden evitar horas de corrección y, sobre todo, conclusiones equivocadas. 

Figura 2. Un gráfico atractivo no compensa una base sin control de calidad ni una pregunta mal definida. 

dplyr::glimpse(datos) 
summary(datos) 
datos > dplyr::count(especie, sort = TRUE) 
datos > dplyr::filter(talla_cm <= 0 | talla_cm > 700) 
datos > dplyr::count(id_viaje, especie, talla_cm) |> dplyr::filter(n > 1) 

Consejo SIRBAA: Define un pequeño protocolo de control de calidad antes de calcular indicadores. Revisar estructura, faltantes, duplicados, categorías, unidades y rangos biológicos debe ser parte del script.

5. Creer que aprender R es memorizar comandos 

Dominar R significa reconocer la secuencia lógica de un análisis implementado en lenguaje R. En un proyecto pesquero, esa secuencia suele incluir importar, documentar, limpiar, explorar, resumir, visualizar, modelar e interpretar. Las funciones cambian y aparecen nuevos paquetes, pero esa lógica permanece. Quien comprende el flujo puede consultar la documentación y adaptar una solución sin tener que empezar de cero. La memoria ayuda, pero el criterio analítico es lo que permite responder una pregunta biológica o de manejo. 

La práctica resulta más efectiva cuando se trabaja con un proyecto completo. Por ejemplo, estimar la composición anual de especies obliga a revisar identificaciones, unidades de captura, agrupaciones y denominadores antes de construir la figura final. Ese proceso enseña más que repetir comandos aislados porque conecta cada decisión con una consecuencia. También conviene escribir comentarios breves en el script y guardar las salidas que sustentan el reporte. Un análisis reproducible debe poder explicarse, ejecutarse nuevamente y revisarse por otra persona. 

Consejo SIRBAA: Aprende a formular preguntas, dividir el problema en etapas y buscar ayuda en la documentación. Los comandos se consultan; la lógica se construye con práctica.

¿Cómo avanzar más rápido con R? 

El aprendizaje suele volverse desordenado cuando se combinan videos aislados, códigos sin contexto y ejercicios que no se relacionan con una pregunta real. Una ruta más sólida comienza con objetos, tipos de datos, funciones y operadores, y continúa con importación, limpieza, visualización y análisis. La práctica debe utilizar ejemplos cercanos al campo de interés, porque resulta más sencillo detectar un resultado absurdo cuando se conoce el sistema biológico. También es útil repetir el mismo flujo con bases distintas para separar la lógica general de las particularidades de cada archivo. La constancia en sesiones breves produce más avance que intentar aprender todo en una sola jornada. 

En ciencias pesqueras, R permite integrar registros de muestreo, calcular indicadores, visualizar series temporales y documentar decisiones metodológicas. Sin embargo, ninguna herramienta sustituye la revisión de unidades, el diseño de muestreo ni la interpretación biológica. El valor de R aparece cuando el código hace explícito cada paso y permite actualizar el análisis al incorporar nuevos datos. Esa reproducibilidad fortalece tesis, informes técnicos y procesos de toma de decisiones. Aprender con acompañamiento reduce la frustración y ayuda a construir buenas prácticas desde el inicio.

Domina R con acompañamiento especializado 

En SIRBAA, la enseñanza se vincula con problemas reales de investigación y manejo de recursos acuáticos. El curso R desde Cero está diseñado para avanzar paso a paso mediante ejercicios guiados, proyectos completos y ejemplos aplicados. El acompañamiento está a cargo de investigadores con formación doctoral y experiencia en análisis de datos, docencia y ciencia pesquera. La meta no es que cada participante memorice comandos, sino que adquiera autonomía para organizar, analizar e interpretar su propia información. Esta combinación de fundamentos y aplicación permite transformar una base confusa en un flujo de trabajo claro y reproducible. 

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Aprende a trabajar con tus propios datos mediante una ruta práctica y ordenada.

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Cometer errores al comenzar en R es parte del aprendizaje, pero repetirlos sin un método consume tiempo y puede afectar la calidad de los resultados. Comprender el código, organizar el proyecto, leer los mensajes, revisar la base y aprender la lógica del flujo resuelve gran parte de las dificultades iniciales. En datos pesqueros, estos hábitos son especialmente importantes porque una unidad incorrecta, una especie mal escrita o un viaje duplicado pueden cambiar la interpretación. La práctica deliberada convierte cada error en una oportunidad para mejorar el análisis. Con una metodología clara y acompañamiento especializado, R deja de ser una barrera y se convierte en una herramienta para responder preguntas reales. 

Preguntas frecuentes 

  • ¿Es difícil aprender R desde cero? Al principio puede parecer complejo porque introduce una forma nueva de trabajar, pero no se requiere experiencia previa en programación. Una ruta estructurada permite avanzar desde los fundamentos y aplicar cada concepto antes de incorporar el siguiente. 
  • ¿Qué datos pesqueros pueden analizarse en R? Pueden trabajarse registros de captura y esfuerzo, tallas, pesos, edades, composición por especies, bitácoras, muestreos, datos espaciales y series temporales. La técnica adecuada depende de la pregunta, el diseño de muestreo y la calidad de la información. 
  • ¿Cuánto tiempo toma adquirir una base sólida? El tiempo depende de la frecuencia de práctica y del objetivo. Con sesiones constantes y ejercicios relacionados con un proyecto propio, es posible construir fundamentos útiles en una semana y continuar desarrollándolos con cada análisis. 
  • ¿R corrige automáticamente una base con errores? No. R facilita detectar, documentar y corregir problemas, pero las reglas deben definirse con criterio técnico y biológico. Automatizar una decisión incorrecta solo permite repetirla con mayor rapidez.  
  • ¿Cuál es el error más peligroso al empezar? El más visible es copiar código sin comprenderlo, pero el más peligroso es confiar en un resultado porque el script terminó sin errores. La validación de datos, supuestos y resultados siempre requiere criterio.

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¿Cómo afecta el nuevo Tratado de Alta Mar a la industria?

Implicaciones del Tratado de Alta Mar en la industria

¿Cómo afecta el nuevo Tratado de Alta Mar a la industria?

El tratado sobre la conservación y el uso sostenible de la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, también conocido como Tratado BBNJ (por sus siglas en inglés), entrado en vigor el 17 de enero de 2026, es un acuerdo que busca regular lo que ocurre en alta mar. Esta es la tercera ocasión en la que se realiza un tratado de aplicación por parte de la Convención del Mar (CONVEMAR) enfocado en la biodiversidad marina. Sin embargo, también tiene implicaciones directas para la pesca industrial, la planificación espacial marina y actividades como la minería en aguas profundas.

Este tratado se organiza en cuatro ejes base:

  • Recursos genéticos marinos y reparto justo de beneficios.
  • Herramientas de gestión basadas en áreas, incluidas áreas marinas protegidas (AMP).
  • Evaluaciones de impacto ambiental para actividades en alta mar.
  • Creación de capacidades y transferencia de tecnología marina, con un mecanismo financiero de apoyo.

Para la industria, esto significa que hay más pasos que seguir antes de hacer cambios o expandirse. También puede haber nuevas normas que limiten el acceso a ciertas áreas o especies.

¿Se cerrará la pesca?

Este acuerdo no establece tal cierre automático. Pero se origino la idea de que “se va a cerrar altamar” por la combinación de:

1) Estudios científicos que modelan escenarios de cierre total de la pesca en alta mar para evaluar cómo cambiarían las capturas dentro de las ZEE (Zona Económica Exclusiva).

2) La idea de proteger el medio ambiente y conservar los océanos tiene como objetivo proteger el treinta por ciento del océano, lo que se conoce como “30×30″. A veces, esta idea se presenta de manera muy simple, como si ya estuviera decidido que se va a hacer.

En 2016 se publicó un estudio (Teh et al.) en el que se examina el impacto que tendría el cierre de altamar a la pesca en la disponibilidad de pescado en 46 países de bajos ingresos que dependen mucho del pescado. Si se aumentara la biomasa que se “derrama” hacia las zonas económicas exclusivas, los resultados serían interesantes. Encontraron que alrededor del 70 por ciento de los países estudiados tendría aumentos netos de captura, pero también identifican un grupo que podría perder captura y ver afectada su seguridad alimentaria, especialmente allí donde los “stocks que se estrangulan” entre ZEE y alta mar son parte importante de la dieta local. Esos escenarios han sido muy influyentes en el debate internacional y han alimentado la percepción de un cierre global inminente.

¿Se podrá pescar en aguas internacionales?

Si, mas es importante siempre tener presente que la pesca en aguas internacionales está sujeta a ciertas regulaciones y acuerdos entre países. Estos acuerdos pueden cambiar con el tiempo, por lo que es básico estar al tanto de las normas actuales para saber qué se puede pescar y dónde.

Más este acuerdo no prohíbe toda la pesca en aguas internacionales, lo que hace es crear un marco para establecer AMP y otras medidas de gestión espacial en altamar; exigir evaluaciones de impacto ambiental para actividades que puedan causar impactos significativos e introducir principios como precaución, enfoque ecosistémico y equidad en la toma de decisiones sobre altamar.

Las consecuencias prácticas para las flotas serán más graduales y negociadas que un “apagón” total:

  • Algunas zonas podrían quedar completamente cerradas a ciertas actividades, como las artes de fondo, si se declaran Áreas Marinas Protegidas estrictas.
  • Otras podrían operar bajo restricciones (temporales, espaciales o de artes) en función de evaluaciones de impacto y decisiones de la COP (Conferencia de las Partes) y de las OROP (Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera).

La experiencia obtenida del estudio realizado por Teh. et al. en 2016 muestra que las restricciones fuertes en altamar tienen implicaciones desiguales. La mayoría de los países menos desarrollados verían aumentos moderados de captura en sus Zonas Económicas Exclusivas. Sin embargo, un grupo más pequeño podría enfrentar pérdidas netas. Esto representa un riesgo para la seguridad alimentaria.

Esto refuerza la idea de que el debate sobre la industria pesquera no se trata de si se debe permitir la pesca o no. El debate se centra en dónde se puede realizar la pesca, cómo se puede hacer y bajo qué condiciones se puede seguir operando. El objetivo es minimizar los impactos ecológicos y sociales de la pesca. La industria pesquera debe encontrar un equilibrio entre la captura de peces y la protección del medio ambiente.

¿Dónde aplica el Acuerdo de Altamar y cómo se cruza con las ZEE y las OROP?

El ámbito de aplicación de este acuerdo son las zonas marinas “más allá de la jurisdicción nacional”, es decir, la combinación de altamar (aguas internacionales) y los fondos marinos internacionales.  No modifica directamente los derechos y competencias que los Estados ya tienen en sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE), pero sí influye en cómo se gestionan las poblaciones “traszonales” que se mueven entre ZEE y altamar.

El tratado coexiste con las organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP):

  • La COP del Acuerdo no reemplaza a las OROP, pero puede adoptar decisiones sobre Áreas Marinas Protegidas y evaluaciones de impacto que las OROP estarán presionadas a respetar o armonizar.
  • En la práctica, la industria verá una superposición de normas: las de la OROP correspondiente (túnidos, especies altamente migratorias, etc.) y las obligaciones transversales del Acuerdo sobre biodiversidad e impacto ambiental.

El Tratado de Altamar se aprobó en el año 2023 y empezó a funcionar de manera oficial el 17 de enero de 2026, cuando se cumplieron las ratificaciones necesarias. La High Seas Alliance dice que se necesitaban al menos 60 ratificaciones para que el tratado comenzará a tener efecto en el agua. Ahora, el objetivo es que los 193 Estados Miembros de la ONU lo ratifiquen.

A corto plazo, no se espera un cierre inmediato y masivo de zonas de pesca, pero sí una presión creciente para justificar actividades con evaluaciones de impacto robustas y para participar en procesos de planificación espacial en altamar.

Aprende más sobre el tema:

Si estás en la industria y quieres ir a las fuentes primarias y al contexto político más relevante, estos son los puntos de referencia clave:

  • Texto y explicación oficial del Acuerdo BBNJ (ONU): Aquí encuentras el marco jurídico, los cuatro pilares, las disposiciones institucionales y materiales sobre altamar (https://www.un.org/bbnjagreement/es)
  • Estatus de firmas y ratificaciones (High Seas Alliance): Muestra cuántos países han firmado y ratificado, explica el umbral de 60 ratificaciones y resume el avance hacia una ratificación más amplia (https://highseasalliance.org/treaty-ratification/track-progress/).
  • Contexto político, 30×30 y debate sobre minería en aguas profundas: Ofrece una lectura sintética de cómo gobiernos y ONG están interpretando el tratado, resaltando el vínculo con el objetivo 30×30 y las críticas a la inconsistencia entre protección de alta mar y expansión de minería profunda (https://earth.org/governments-green-groups-welcome-historic-high-seas-treaty-with-celebration-calls-to-action/)

Fuentes:

Earth.Org (2025). Governments, Green Groups Welcome Historic High Seas Treaty with Celebration, Calls to Action. Disponible en: https://earth.org/governments-green-groups-welcome-historic-high-seas-treaty-with-celebration-calls-to-action/

High Seas Alliance (2025). High Seas Treaty Ratification: Track Progress. Disponible en: https://highseasalliance.org/treaty-ratification/track-progress/

Naciones Unidas (s.f.). XXI-10 CTC [documento sobre alta mar y conservación marina]. División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar. Disponible en: https://www.un.org/depts/los/XXI10CTC(SP).pdf

Naciones Unidas (2026). Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ). Disponible en: https://www.un.org/bbnjagreement/es

Teh, L. S. L., Lam, V. W. Y., Cheung, W. W. L., Miller, D., Teh, L. C. L., & Sumaila, U. R. (2016). Impact of High Seas Closure on Food Security in Low-Income Fish-Dependent Countries. PLOS ONE, 11(12), e0168529.

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Glosario

Glosario de términos pesqueros 

En ciencia pesquera, usamos muchos términos de forma cotidiana que pueden resultar confusos para aquellas personas que no han recibido una formación específica en ciencia pesquera. Por ello, decidimos publicar este glosario como un documento en actualización constante con la intención de servir a estudiantes, tomadores de decisiones y actores del sector pesquero en general a facilitar las conversaciones técnicas y reducir la confusión que podría darse entre las diferentes partes. Esperamos que lo disfrutes y todas las contribuciones son bienvenidas.  

Si te gustaría añadir un término a este glosario por favor envíanos un correo a contacto@sirbaa.com y con gusto lo incluiremos en la siguiente actualización.  

  • Abundancia absoluta

    Número total de individuos de una especie en una población; esto raramente se conoce y generalmente se estima a partir de la abundancia relativa 

  • Abundancia relativa

    Estimación de la abundancia que se expresa generalmente como un porcentaje o una fracción. Siempre será expresada haciendo comparada con otro valor. Por ejemplo: “La captura por unidad de esfuerzo (un Índice de abundancia) se ha reducido un 40% con respecto al 2010. Aunque no se está especificando cuanto hay, si podemos saber que ha cambiado. 

  • Arte de pesca

    Instrumento, equipo, técnica o estructura con que se realiza la captura o extracción de especies de flora y fauna acuáticas.

  • Captura

    Cantidad de organismos en número o peso que se obtiene como consecuencia de la actividad de pesca. La captura debe incluir todos los organismos muertos por la acción de la pesca, no sólo aquellos que se desembarcan. Si se suma a la cantidad de organismos en número o peso que mueren por causas diferentes a la pesca (mortalidad natural) se obtiene la mortalidad total. 

  • Ciencia Pesquera

    Ciencia que utiliza metodologías a través de las cuales se adquieren conocimientos relacionados con las características de los recursos pesqueros, del ambiente donde estos recursos se desarrollan, de las tecnologías aplicadas a la explotación comercial, de los impactos antrópicos de la actividad pesquera, así como de los aspectos comerciales y económicos. 

  • Depredación y Relación Depredador-Presa

    a depredación es la interacción entre dos especies donde una (el depredador) caza activamente y se alimenta de la carne y otras partes del cuerpo de la otra (la presa).  

  • Enfoque precautorio

    Conjunto de medidas y acciones acordadas con una buena relación costo/eficiencia, incluyendo acciones a largo plazo, que aseguren una previsión prudente para reducir o evitar riesgos a los recursos, al medio ambiente y a las personas, considerando las incertidumbres existentes y las posibles consecuencias. 

  • Esfuerzo Pesquero

    Cantidad de trabajo, medido a través de parámetros operativos (número de embarcaciones o números de artes de pesca específicos), que son aplicados en la captura o extracción de un recurso en una zona y periodo determinados. La definición del Esfuerzo depende del tipo de pesquería (arte) y con frecuencia, del tipo de información disponible. Respecto a las pesquerías palangreras, el esfuerzo suele definirse en unidades de número de anzuelos o en horas-anzuelo. 

  • Captura incidental

    También conocida como Fauna de Acompañamiento o “Bycatch” (en inglés) se refiere a la captura de cualquier especie no-objetivo, ocurrida de manera fortuita. 

  • Índice de abundancia

    Una medida relativa del peso o número de peces en una población, un segmento de la población (por ejemplo, los reproductores) o un área. A menudo disponible en series temporales. La información se recopila a través de estudios científicos o se infiere a partir de datos pesqueros. 

  • Manejo

    Proceso complejo que implica la integración de la biología y ecología del recurso con los factores socioeconómicos e institucionales que influyen en el comportamiento de los usuarios (pescadores) y en las decisiones de los administradores.

  • Manejo adaptativo

    Enfoque de manejo pesquero que ajusta las estrategias de pesca basándose en la información y los resultados obtenidos continuamente. Este método permite realizar cambios y probar nuevas técnicas para mejorar la sostenibilidad y la eficacia de la pesca a lo largo del tiempo. 

  • Pesca

    Es el acto de extraer, capturar o recolectar, por cualquier método o procedimiento, especies biológicas o elementos biogénicos, cuyo medio de vida total, parcial o temporal, sea el agua. 

  • Pesca Deportiva

    La que se practica con fines de esparcimiento o recreación con las artes de pesca previamente autorizadas por Ley, reglamentos y las normas oficiales vigentes. 

  • Pesca Ilegal

    Realizada por buques nacionales o extranjeros en aguas bajo la jurisdicción de un Estado, sin el permiso de éste o contraviniendo su legislación. 

  • Pesca Industrial

    Se realiza en embarcaciones de mediano o gran calado equipadas con tecnología pesquera y sistemas de orientación imprescindibles en mar abierto, y cuyo producto se destina mayoritariamente a la venta en un mercado más amplio (nacional y/o internacional). La pesca industrial puede dividirse en pesca de altura y pesca de mediana altura. 

  • Pesca Ribereña

    Es la actividad pesquera en que se utilizan artes de pesca no automatizadas y embarcaciones de pequeño calado (cayucos, pangas, lanchas de fibra de vidrio), que captura en aguas costeras patrimoniales y cuyo volumen de captura está orientada tanto a la subsistencia como a la venta en mercados locales, regionales o nacionales. 

  • Productividad Primaria

    Producción de compuestos orgánicos a partir de dióxido de carbono mediante la fotosíntesis, proporcionando la base para el flujo de energía del ecosistema. Usualmente, la concentración de clorofila en el mar se utiliza como un indicador de productividad primaria.  


Referencias:

Cupul-Magaña, F. G., & Cifuentes-Lemus, J. L. (2016). Ciencia pesquera y el concepto de sinopsis Kesteven, Ciencia Pesquera y sinopsis. Acta Pesquera. 

Espino Barr, E., González Vega, Á., Santana Hernández, H., & González Vega, H. (2008). Manual de Biología Pesquera. INAPESCA. 

FAO. (1998). Directrices para la Recopilación Sistemática de Datos Relativos a la Pesca de Captura. Documento técnico de pesca 382. Recuperado el 31 de agosto de 2022, de https://www.fao.org/3/x2465s/x2465s00.htm#Contents  

FAO. (31 de agosto de 2022). Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Obtenido de https://www.fao.org/iuu-fishing/background/what-is-iuu-fishing/es/#:~:text=que%20no%20ha%20sido%20declarada,de%20la%20legislaci%C3%B3n%20nacional%3B%20o  

Blackhart, K., Stanton, D. G., & Shimada, A. M. Office of Science and Technology National Marine Fisheries Service, NOAA. Obtenido de http://www.st.nmfs.gov/st4/documents/F_Glossary.pdf  

Ley General de Pesca y Acuicultura Sustentable. (24 de abril de 2018). Obtenido de https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGPAS_240418.pdf  

De Osés, F. X. M. (2006). Meteorología aplicada a la navegación. In Edicions UPC eBooks. https://doi.org/10.5821/ebook-9788498802269  

Maturana, J., Bello, M., & Manley, M. (2004). Antecedentes históricos y descripción del fenómeno El Niño, Oscilación del Sur. En S. Avaria, J. Carrasco, & E. Yáñez, El Niño-La Niña 1997-2000. Sus Efectos en Chile (p. 15). 

Real Academia Española. (26 de agosto de 2022). Obtenido de https://dle.rae.es/sistema  

Real Academia Española. (30 de agosto de 2022). Obtenido de https://dle.rae.es/ciencia  

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Tamaño y madurez del gran tiburón blanco

Tamaño y madurez del gran tiburón blanco

Por Dr. Fernando Márquez-Farías 
Profesor–Investigador FACIMAR, UAS. 

La investigación científica en tiburones genera conocimientos sobre su biología, ecología, comportamiento y hábitat. Dependiendo de la investigación que se realice, se enfrentan muchos desafíos para la generación de conocimiento, lo cual también depende de las especies a estudiar.  

Por un lado, la investigación pesquera dependerá (regularmente) de las capturas desembarcadas por los pescadores. Contar con los especímenes disponibles es muy conveniente ya que permite examinarlos cuidadosamente y registrar su tamaño, el sexo y las características de sus órganos internos. Por otro lado, la investigación sobre la conducta y uso de hábitats requiere de otros retos que tienen que ver con la logística y la maniobra de los especímenes estudiados. Por lo general, para este tipo de estudios se desarrollan programas de marcado y monitoreo satelital que permiten el seguimiento de las especies, especialmente para los tiburones.  

Algunas especies como el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) y el tiburón ballena (Rhincodon typus), son de interés para la conservación y el acceso a los individuos para su estudio es limitado. Las agregaciones de estas especies de gran tamaño incentivan el ecoturismo que, al ser bien administrado, es una fuente importante generadora de divisas y empleos, así como oportunidades de investigación.  

Monitoreo del gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) 

Actualmente, se han identificado zonas de agregación de tiburón blanco en Australia, Sudáfrica, Estados Unidos, México y Canadá. Dichas zonas se aprovechan para estudiar al tiburón blanco y generar conocimiento sobre su biología y ecología. El proyecto OCEARCH opera un programa de marcado satelital en tiburón blanco desde 2012 (Fig. 1). Las marcas de satélite han revelado los movimientos del tiburón blanco, así como la profundidad y temperatura de su entorno (Franks et al. 2021) 

Fig. 1. Tiburón blanco preparado para colocarle una marca de satélite a bordo de la embarcación OCEARCH. Fuente: www.ocearch.org 

Investigación multidisciplinaria del tiburón blanco 

Los tiburones blancos se capturan con métodos no letales, y una vez a bordo, los investigadores aprovechan para colectar el máximo de información posible antes de liberar al tiburón vivo al mar (Fig. 2). El equipo científico a bordo incluye varias instituciones académicas y de investigación multidisciplinaria que incluye biólogos, veterinarios, genetistas y otras especialidades para obtener el máximo beneficio del espécimen. Los resultados de dichos estudios enriquecen nuestro entendimiento sobre los aspectos de la historia de vida del tiburón blanco. 

Fig. 2. Equipo de investigadores obteniendo muestras de Tiburón blanco a bordo de la embarcación OCEARCH. Fuente: www.ocearch.org 

Historia de vida del tiburón blanco 

Aún existen muchas incógnitas sobre la biología del tiburón blanco, como, por ejemplo: ¿Cuál es el tamaño máximo que puede alcanzar?, ¿Cuál es la edad de un tiburón de cierta longitud?, ¿A partir de que talla (o edad) están maduros sexualmente? Todas estas preguntas se responden relativamente fácil cuando se trata de especies comerciales que son desembarcados por pesquerías locales y, entonces, son de fácil acceso para los investigadores. En el caso del tiburón blanco, las oportunidades para avanzar en el conocimiento de estas y otras incógnitas son pocas debido a su tamaño, su nivel de peligrosidad y el hecho de ser una especie considerada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. 

Utilizando los datos de longitud total y el estado de desarrollo sexual de los individuos marcados por OCEARCH, se realizó un análisis con el propósito de estimar por primera vez la probabilidad de que un individuo de cierta talla pertenezca a uno de los tres estados de desarrollo: juveniles del año, juveniles, adultos. Así mismo, determinar la “probabilidad” de estar maduro sexualmente, dada cierta talla.  

Este tipo de cuestionamientos tienen que ver con la dinámica de poblaciones y son frecuentes para los biólogos pesqueros. Para responder las preguntas planteadas se utilizaron los datos disponibles sobre longitudes y los estados de madurez del tiburón blanco reportados por OCEARCH en los cruceros realizados en la costa este de Estados Unidos. Con ello, fue posible determinar los coeficientes (parámetros) de funciones estadísticas que permitan describir la madurez durante su desarrollo.  

Los coeficientes necesarios para calcular la probabilidad de estar maduros en función de la talla se calcularon a través del Enfoque Bayesiano. Este enfoque permite incorporar la información previa disponible, combinarla con los datos observados para obtener una respuesta probabilística, particularmente útil en casos en los que es difícil acceder a muchos datos.  

Fig. 3. Diagrama de la inferencia Bayesiana usando (a) una descripción y (b) las ecuaciones pertinentes. Fuente: Tomado de Doll and Jacquemin (2018). 

Los coeficientes calculados se usaron para describir la probabilidad de que una hembra o un macho maduren conforme crecen en talla en través de una función logística (con forma de “S”). El coeficiente más importante es la mediana de la proporción, es decir, la talla a la que el 50% se encuentra maduro sexualmente, y en investigación pesquera se expresa típicamente como L50.

En la Fig. 4 se observa el resultado del ajuste de la función logística para datos de talla y madurez sexual de hembras y machos del tiburón blanco de la costa este de EU y Canadá, y se indica la talla donde la proporción de madurez el igual a 0.5 (50% de los organismos o L50). Con ello, se encontró que las hembras maduran a partir de los 4.1 m de longitud total y los machos a los 3.3 m longitud total. 

Estos resultados revelan una aproximación cuantitativa de la L50 del tiburón blanco del Atlántico norte que no se había podido realizar por las dificultades para acceder a los especímenes. 

Fig. 4. Funciones que describen la madurez del tiburón blanco durante su crecimiento. Las hembras alcanzan mayor tamaño que los machos. Los números en paréntesis representan la longitud de primera madurez de cada sexo. (Márquez-Farías et al. 2024. https://doi.org/10.3354/esr01300) 

Utilidad de la L50 para la conservación del tiburón blanco 

Conocer la proporción de madurez del tiburón blanco es un gran paso en el conocimiento sobre su biología, y, además, de gran utilidad para entender la dinámica de sus poblaciones. Contar con una función de madurez que permita describir el patrón de madurez de los tiburones conforme crecen pone de manifiesto la relevancia de la madurez sexual como un proceso gradual y no un proceso instantáneo. En ausencia de una ojiva de madurez como la presentada en la Fig. 4, solamente se podría utilizar un valor límite de cierta longitud a la que se considera que las hembras y machos maduran (también llamado de “filo de cuchillo»), lo cual es poco realista. Sería como pensar que un humano que mide 1.5 m, está listo para formar una familia cuando todos sabemos que puede tratarse de un niño alto o de un adulto bajo. Las funciones de madurez permiten asignar una probabilidad de que algo suceda dadas ciertas condiciones, en este caso, el estado de madurez dada cierta talla.  

Este tipo de enfoque de “filo de cuchillo” puede provocar una interpretación equivocada de la demografía de la población, lo cual inevitablemente afectaría la apreciación de la productividad biológica. Es valioso contar con una descripción detallada de la estructura de la población en todos sus estados de desarrollo como lo reportaron recientemente OCEARCH y el equipo de colaboradores (Márquez-Farías et al., 2024). Las hembras y los machos alcanzan la madurez al 82% y el 85% de la longitud máxima registrada en dicho estudio. Utilizando el modelo de crecimiento para los tiburones blancos del Atlántico Norte, los valores L50 estimados para las hembras (4.1 m) y para los machos (3.3 m), corresponden a edades de 28 años (hembras) y 23 años (machos). 

Este tipo de estudios actualizan el conocimiento de la historia de vida del tiburón blanco y destacan la necesidad indagar más para conocer y eventualmente mejorar su estado de conservación. Así mismo, esto permitiría identificar las posibles amenazas a las que enfrenta el tiburón blanco en su rango de distribución, que incluye zonas en donde operan importantes pesquerías.  

Aún quedan muchas incógnitas por investigar, como conocer las zonas de nacimiento, el uso de hábitat de juveniles y adultos y la interacción con flotas pesqueras locales. El éxito en la conservación del tiburón blanco requiere de colaboración internacional y de estudios multidisciplinarios que permitan aumentar el conocimiento de la población y valorar si las acciones de conservación vigentes están siendo suficientes o si están protegiendo las etapas vulnerables. 

 


Referencias:

Doll, J. C., & Jacquemin, S. J. (2018). Introduction to Bayesian Modeling and Inference for Fisheries Scientists. Fisheries, 43(3), 152-161. https://doi.org/10.1002/fsh.10038  

Franks, B. R., Tyminski, J. P., Hussey, N. E., Braun, C. D., Newton, A. L., Thorrold, S. R., Fischer, G.C.,  McBride, B., & Hueter, R. E. (2021). Spatio-temporal variability in White Shark (Carcharodon carcharias) movement ecology during residency and migration phases in the Western North Atlantic. Frontiers in Marine Science, 8, 744202. 

Márquez‒Farías, J.F., J.P. Tyminski, G. C. Fisher & R.E. Hueter (2024). Length at life stages of the white shark (Carcharodon carcharias) in the western North Atlantic. Endanger Species Research 53:199-211. https://www.int-res.com/articles/esr2024/53/n053p199.pdf  

Dr. J. Fernando Márquez-Farías

Profesor-investigador Titular de la Facultad de Ciencias del Mar de la Autónoma de Sinaloa en Mazatlán, Sinaloa. Catedrático de tiempo completo. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONAHCYT (Nivel II).

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Proyecto AMOARA: En busca de áreas de crianza de tiburones en las costas de Nayarit, México.  

Recursos pesqueros

Proyecto AMOARA: En busca de áreas de crianza de tiburones en las costas de Nayarit, México.  

SIRBAA, en colaboración con la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de Sinaloa y la organización Blue Religion, inició un proyecto de investigación denominado AMOARA. El objetivo principal de este proyecto es identificar áreas de crianza de tiburones en la costa de Nayarit, México, particularmente en los humedales cercanos a San Blas y Asadero. A través del desarrollo de este proyecto, se espera obtener información valiosa sobre la diversidad de especies de tiburones, su abundancia estacional, el uso que hacen de las zonas durante su ciclo de vida, así como las posibles zonas de crianza. El proyecto ha sido diseñado para combinar la generación de nuevo conocimiento y la conservación a través del ecoturismo sostenible. 

Siguiendo la actividad cotidiana de los pescadores locales, el proyecto comenzó con un recorrido por la Bahía de San Blas para identificar las zonas de pesca artesanal de tiburón, los tipos de artes de pesca utilizados, los horarios en que los pescadores llegan al embarcadero y la cantidad de embarcaciones dedicadas a esta actividad. Este primer acercamiento fue base para planificar la metodología del proyecto y enfocar los esfuerzos y recursos de manera eficiente. 

La segunda fase de este proyecto ha consistido en el muestreo sistemático de los desembarques de la pesca artesanal, registrando información como la zona de captura, el volumen total de captura, las especies capturadas, sus tallas, sexo y fase de madurez de cada organismo. Particularmente, es de gran interés conocer si el tiburón se encuentra en un estadio de madurez denominado «neonato« (relativamente recién nacido). Para reconocer a los organismos en esta fase, es necesario verificar la presencia de la cicatriz umbilical abierta en el vientre (Figura. 1), a la altura de las aletas pectorales (aplica para tiburones vivíparos, como las especies de tiburón martillo).  

Figura 1. Cicatriz umbilical abierta en un tiburón relativamente recién nacido (neonato).

Identificar tiburones neonatos o la presencia de hembras grávidas (preñadas) es de suma importancia para comprender e identificar las áreas de crianza y los ciclos de vida de estas especies. Este conocimiento permitirá implementar estrategias de conservación más efectivas y proteger los hábitats críticos para el desarrollo y crecimiento de los tiburones recién nacidos. Además, esta información podrá contribuir a monitorear sus poblaciones y a evaluar el impacto de la pesca artesanal en estas especies. De igual manera, se está buscando relacionar este tipo de conocimiento con el desarrollo de un turismo sostenible. Conoce más al respecto de esta interesante estrategia en el sitio web de nuestras socias de Blue Religion aquí. 

La participación de la comunidad local ha sido crucial para el desarrollo de este proyecto. Se han realizado pláticas y talleres a alumnos de la escuela secundaria técnica pesquera de San Blas, quienes bajo supervisión de SIRBAA, del Dr. Fernando Márquez de la UAS y de las directoras de Blue Religion (Lucía y Nikol), realizan muestreos semanales en los puertos de desembarque para recabar la información necesaria. La respuesta ha sido muy positiva, y muchos alumnos se han sumado a este proyecto. 

Hasta el momento, el análisis de los datos recopilados nos ha permitido identificar las principales especies de tiburones presentes en la captura, así como calcular la longitud total a partir de otras medidas corporales (como la longitud interdorsal). Además, este proceso nos ha permitido comenzar a identificar áreas de captura de neonatos, proporcionando información valiosa para comprender mejor la dinámica poblacional de las especies en esta importante zona de pesca artesanal en Nayarit. 

Además del apoyo de escuelas locales, estudiantes de la carrera de Biología Pesquera de la Facultad de Ciencias del Mar (Universidad Autónoma de Sinaloa) han realizado salidas de campo a San Blas para apoyar en la colecta de datos, bajo la supervisión del Dr. Fernando Márquez. La participación de los estudiantes en estos proyectos científicos es de suma importancia, ya que no solo les brinda una experiencia práctica importante, sino que también fomenta una comprensión más profunda de la importancia de la conservación y manejo responsable de estas especies. Esta experiencia temprana puede servirles de inspiración y alentarlos a involucrarse más a fondo dentro del ámbito de la conservación y manejo. 

¿Qué es un área de crianza y porque es tan importante? 

Un área de crianza es un sitio donde los tiburones recién nacidos y juveniles encuentran protección y alimentación (Heupel et al., 2007). Las hembras de muchas especies de tiburón viajan largas distancias a lugares específicos para dar a luz (o depositar sus huevos) donde los neonatos y juveniles pasan sus primeras semanas, meses o años de vida (Springer, 1967). 

Estas áreas, que pueden ser abiertas o cerradas, se encuentran frecuentemente en zonas costeras poco profundas y altamente productivas, proporcionando alimento abundante y protección contra depredadores, incluidos otros tiburones adultos. Detectar estas áreas es posible mediante la observación sistemática y periódica de hembras grávidas y la alta proporción de neonatos y juveniles del año. Según Bass (1978), existen dos tipos principales de áreas de crianza para los tiburones: 

  • Áreas Primarias: Lugares de alumbramiento donde los tiburones recién nacidos y juveniles encuentran protección y pasan sus primeras etapas de vida. 
  • Áreas Secundarias: Zonas habitadas por tiburones juveniles más avanzados, donde permanecen hasta alcanzar el estado de sub-adultos. 

Por otro lado, Branstetter (1990) divide las áreas de crianza en: 

  • Áreas Protegidas: Lugares poco habitados por tiburones adultos, ofreciendo seguridad para el crecimiento de los jóvenes. 
  • Áreas Desprotegidas: Hábitats ocupados por tiburones adultos, implicando un mayor riesgo de depredación para los juveniles. 

Esta información es esencial para comprender los ciclos de vida de los tiburones y asegurar su conservación, así como para la protección y manejo adecuado de las especies. La Bahía de San Blas, con sus canales de marea, llanuras de inundación, lagunas y manglares, constituye un área ideal para la crianza de tiburones. 

Siguientes pasos en esta investigación 

Continuaremos generando información a través de los muestreos locales hasta lograr una representación completa de la dinámica de la pesca durante al menos un año. A partir de ese punto, iniciaremos un análisis más riguroso de los datos para identificar patrones estacionales, definir posibles áreas de crianza, marcar y recapturar tiburones y evaluar la diversidad de la captura. El desafío será, en colaboración con la visión de Blue Religion, convertir este proyecto en una actividad viable para el ecoturismo. Esto permitirá que los turistas realicen viajes para observar directamente las áreas de crianza y observar a los tiburones recién nacidos en su hábitat natural. 

Este proyecto ha sido una experiencia invaluable y nos ha recordado la importancia de colaborar estrechamente con la comunidad local, así como de trabajar en sinergia con organizaciones internacionales dedicadas a la conservación marina. Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento al apoyo brindado por los voluntarios y los pescadores locales que han hecho posible el éxito de este proyecto.  


Referencias:
Springer, S. (1967). Social organization of shark populations. En P. W. Gilbert, R. F. Mathewson, & D. P. Rall (Eds.), Sharks, skates and rays (pp. 149-174). Baltimore, MD: John Hopkins Press.

Bass, A. J. (1978). Problems in studies of sharks in the southwest Indian Ocean. En E. S. Hodgson & R. F. Mathewson (Eds.), Sensory Biology of Sharks, Skates and Rays (pp. 545-594). Arlington, VA: Office of Naval Research, Dept. of the Navy.

Branstetter, S. (1990). Early life-history implications of selected Carcharhinoid and Lamnoid sharks of the Northwest Atlantic. Seattle, WA.

Heupel, M. R., Carlson, J. K., & Simpfendorfer, C. A. (2007). Review. Shark nursery areas: Concepts, definition, characterization and assumptions. Marine Ecology Progress Series, 337, 287-297.

Dr(c). Luis Daniel Carrillo Colín

Maestro en Ciencias y actualmente doctorante en Biología marina por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Dr. Oscar Zamora

Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT (Nivel I).

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¿Qué es el máximo rendimiento sostenible? 

Recursos pesqueros

¿Qué es el máximo rendimiento sostenible?

El concepto de Máximo Rendimiento Sostenible (MRS) es fundamental la evaluación y manejo de recursos pesqueros, pues ofrece  una guía para  su aprovechamiento responsable. Este principio busca determinar la máxima  captura posible sin poner en peligro la capacidad de las especies para reproducirse y sostener sus poblaciones en el largo plazo. En la práctica, el MRS es una herramienta vital para equilibrar la demanda de recursos pesqueros con la necesidad de preservar los ecosistemas acuáticos. Su estimación y la definición de puntos de referencia que lo consideren es de gran relevación para establecer mecanismos de majo que equilibren a la sostenibilidad ecológica, la seguridad alimentaria y el bienestar económico de las comunidades dependientes de la pesca. Así, el MRS es un valor que permite fomentar el aprovechamiento sostenible, subrayando la importancia de que las medidas de manejo tengan bases científicas. 

Fundamentos del Máximo Rendimiento Sostenible 

El Máximo Rendimiento Sostenible (MRS) se basa en una premisa relativamente simple pero profundamente significativa: existe un nivel óptimo de aprovechamiento para cada recurso pesquero que permite la máxima captura continua sin comprometer la productividad de la población. Este concepto tiene sus raíces en la biología de poblaciones y en la dinámica de los ecosistemas marinos, enfatizando la relación entre la biomasa, la fecundidad de las especies y el esfuerzo pesquero. La idea es que, hasta cierto punto, las poblaciones de peces pueden soportar una cierta cantidad de captura sin caer en declive. Sin embargo, si este límite se sobrepasa, la población no podrá mantenerse, llevando a un agotamiento potencial o incluso al colapso.  

Históricamente, la aplicación del MRS ha evolucionado a medida que la comprensión científica de las dinámicas pesqueras se ha profundizado. Los ejemplos tempranos de manejo pesquero con base en el MRS demostraron tanto su potencial como sus limitaciones, destacando la complejidad de aplicar teorías matemáticas y biológicas a sistemas ecológicos y sociales intrincadamente interconectados. La sobrepesca de algunas especies emblemáticas ha servido como un llamado de atención sobre la necesidad de ajustar y refinar constantemente los modelos de MRS para incorporar mejor los factores ecológicos, económicos y sociales.  

La relación entre el esfuerzo pesquero y la biomasa es central para determinar el MRS. A medida que aumenta el esfuerzo pesquero —representado por la cantidad de barcos (por ejemplo), la duración de los viajes de pesca, la cantidad o el poder de pesca de los equipos de pesca, entre otros—, la biomasa de la especie objetivo inicialmente puede sostener incrementos en las capturas. Sin embargo, existe un umbral a partir del cual incrementos adicionales en el esfuerzo resultan en disminuciones en la captura total, indicando que la población ha sido sobreexplotada. Identificar este punto de inflexión es crucial para el manejo pesquero y representa un desafío significativo debido a la variabilidad natural y las influencias antropogénicas en los ecosistemas marinos.  

La implementación del MRS no solo tiene implicaciones para la conservación de especies individuales, sino que también afecta la salud general de los ecosistemas marinos. Los esfuerzos pesqueros excesivos pueden alterar las redes tróficas, disminuir la biodiversidad y afectar los servicios ecosistémicos. Por lo tanto, una comprensión integral del MRS y su aplicación cuidadosa son fundamentales para lograr una pesquería sostenible y responsable.  

Aplicación del MRS en la Gestión Pesquera

La aplicación práctica del Máximo Rendimiento Sostenible (MRS) en el manejo pesquero implica una serie de desafíos técnicos, económicos y sociales. La determinación del MRS para una especie particular requiere un conocimiento profundo de su biología, su interacción con el ecosistema y las dinámicas de la pesquería. Los métodos para calcular el MRS varían, desde modelos matemáticos simples hasta simulaciones complejas que intentan prever las interacciones entre múltiples especies y factores ambientales. A pesar de los avances en la modelación y la recopilación de datos, la variabilidad natural y los cambios ambientales pueden hacer que la precisión de estas estimaciones sea un desafío constante.  

Un aspecto crucial en la implementación del MRS es el establecimiento de cuotas de captura, que deben ser rigurosamente monitoreadas y ajustadas según las condiciones cambiantes y las nuevas investigaciones. Sin embargo, la pesca ilegal, no reportada y no regulada (INDNR) representa un obstáculo significativo para la efectividad de estas cuotas. El manejo pesquero basado en el MRS también debe considerar factores socioeconómicos, como el impacto en las comunidades pesqueras y la distribución equitativa de los recursos pesqueros.  

Los casos de éxito en la implementación del MRS demuestran su potencial para lograr la sostenibilidad pesquera. Por ejemplo, algunas pesquerías en países con sistemas de gestión pesquera bien establecidos y una rigurosa aplicación de la ciencia han visto recuperaciones notables en las poblaciones de peces. Estos éxitos resaltan la importancia de la cooperación internacional, la buena gobernanza y el compromiso con la sostenibilidad a largo plazo 

Sin embargo, también existen numerosos casos de fracaso, donde la falta de datos precisos, la aplicación inadecuada de las recomendaciones científicas o la presión económica sobre las comunidades pesqueras han llevado a la sobreexplotación y el colapso de las poblaciones de peces. Estos fracasos subrayan la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo, control y vigilancia, y de fomentar una mayor cooperación y transparencia entre los actores involucrados.  

Controversias y Críticas al MRS 

El MRS no está exento de críticas y controversias. Uno de los principales puntos de debate gira en torno a la capacidad del MRS para adaptarse a los complejos sistemas ecológicos marinos y a las incertidumbres asociadas con el cambio climático. Los críticos argumentan que el enfoque tradicional del MRS, centrado en maximizar las capturas de una especie sin considerar plenamente las interacciones ecológicas, puede ser demasiado simplista. Proponen enfoques alternativos, como el manejo basado en el ecosistema, que considera la salud general de los ecosistemas marinos y la interdependencia de las especies, en este artículo, te contamos más sobre este enfoque.  

Además, existe un debate ético sobre la sostenibilidad y la equidad de las prácticas pesqueras. 

Algunos sostienen que el MRS, al enfocarse en la sostenibilidad biológica, puede no abordar adecuadamente las dimensiones sociales y económicas de la pesca, incluyendo el impacto en las comunidades locales y la distribución equitativa de los recursos.  

Conclusión

El Máximo Rendimiento Sostenible (MRS) es más que un concepto teórico en el manejo de recursos pesqueros; es una herramienta esencial para enfrentar uno de los desafíos más significativos de nuestro tiempo: cómo aprovechar los recursos marinos de manera que satisfaga las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. A través de la correcta aplicación del MRS, es posible encontrar un equilibrio entre la extracción de recursos pesqueros y la preservación de los ecosistemas marinos, asegurando la sostenibilidad ecológica, económica y social.  

La efectividad del MRS depende de la precisión de las estimaciones científicas, la implementación de políticas adecuadas, y el compromiso global con prácticas de pesca responsables y sostenibles. Los casos de éxito en la aplicación del MRS demuestran que es posible recuperar y mantener poblaciones de peces saludables, pero estos casos también destacan la necesidad de cooperación internacional, buena gobernanza, y la adaptación a las realidades cambiantes de los ecosistemas marinos y las comunidades que de ellos dependen.  

Las controversias y críticas al MRS son recordatorios importantes de que la gestión pesquera no puede ser estática. Debe evolucionar con los avances en la ciencia, la tecnología y nuestra comprensión de los sistemas ecológicos y sociales. Integrar enfoques más holísticos y adaptativos, como la gestión basada en el ecosistema, podría ofrecer caminos hacia una sostenibilidad más inclusiva y equitativa.  

Dr. Oscar Zamora

Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT (Nivel I).

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El enfoque ecosistémico en la pesca 

Ecosistemas acuáticos

El enfoque ecosistémico en la pesca 

La degradación de los ecosistemas acuáticos, provocado en gran medida por actividades humanas como el desarrollo urbano descontrolado, la contaminación, la sobrepesca y una mala organización, ha mermado la biodiversidad y ha comprometido la capacidad de estos ecosistemas de proveer servicios vitales como alimento, agua limpia y regulación climática. Esta situación ha generado la necesidad de replantear estrategias de manejo, abordando estos problemas de una manera nueva y más efectiva, pensando en el panorama completo y cómo todas las partes de la naturaleza funcionan juntas. 

En respuesta a esta crisis, el concepto de enfoque ecosistémico emerge como un cambio paradigmático, promovido por iniciativas internacionales como el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Este enfoque representa un cambio fundamental en la manera en que se aborda la gestión de las pesquerías y explotación de los recursos marinos. A diferencia de los métodos convencionales centrados en especies individuales, el enfoque ecosistémico considera la pesca como parte integral de un sistema más amplio, que incluye interacciones complejas entre organismos, su entorno físico y factores humanos.  

Este enfoque integral entiende la importancia de considerar los ecosistemas marinos como un todo, reconociendo que las acciones dirigidas a una especie pueden desencadenar efectos en cadena que afectan a otras especies y al entorno marino en su conjunto. Busca un equilibrio entre la utilización sostenible de los recursos pesqueros y la conservación de los hábitats marinos, priorizando la preservación de la biodiversidad. Este método no solo se enfoca en aspectos ecológicos, sino que también incorpora consideraciones socioeconómicas y culturales, así como prácticas de gobernanza adecuadas, para garantizar que las comunidades dependientes de la pesca se beneficien de manera equitativa y sostenible. Apoyándose en una base científica sólida sobre los procesos ecológicos y fomentando la colaboración entre pescadores, científicos, autoridades gubernamentales y organizaciones civiles, este enfoque promueve regulaciones pesqueras más inclusivas, comprensivas y resilientes.

A grandes rasgos, este enfoque promueve (Cuadro tomado y modificado de FAO, 2015): 

  • Enfoque tradicional

    • Especies individuales. 
    • Un área o tamaño específico y fijo. 
    • Perspectiva a corto plazo. 
    • Trabajo invariable y aislado de la investigación. 
    • Administración orientada a materiales básicos y vitales. 
  • Enfoque ecosistémico

    • Ecosistema. 
    • Múltiples escalas espaciales. 
    • Perspectiva a largo plazo. 
    • Manejo dinámico, adaptativo, con monitoreo y 
    • evaluación fundada en ciencia sólida. 
    • Producción sustentable de los servicios del 
    • ecosistema, incorporando al hombre y su 
    • diversidad cultural. 

La principal finalidad del enfoque ecosistémico de la pesca (EEP) es planificar, desarrollar y ordenar la pesca de un modo que satisfaga las múltiples necesidades y deseos de las sociedades, sin poner en riesgo la posibilidad de que las generaciones futuras se beneficien de toda la gama de bienes y servicios que pueden obtenerse de los ecosistemas marinos. 

¿Cuáles son los principios fundamentales en el que se basa el EEP? 

  • La ordenación de la pesca debería tener por objeto limitar el efecto de esta actividad sobre el ecosistema a un nivel aceptable; 
  • Es preciso mantener las relaciones ecológicas entre especies; 
  • Las medidas de ordenación deben ser compatibles en toda la zona de distribución del recurso; 
  • Es preciso actuar con precaución al adoptar decisiones y medidas, porque los conocimientos sobre los ecosistemas son incompletos;  
  • La gobernanza debería asegurar el bienestar y la equidad tanto de las personas como de los ecosistemas. 

Durante mucho tiempo, hasta los años 80, se usó la misma forma de estimar la cantidad de diferentes especies de peces, sin considerar sus características únicas. Se creía que una sola técnica de pesca funcionaría para todas, estableciendo límites de pesca para manejarlas. Pero en realidad, las redes de pesca capturan varias especies a la vez, lo que hacía que estas estimaciones no fueran precisas. Además, se ignoraba a las especies que no se querían pescar (descarte), llevando a una pesca excesiva de estas especies no deseadas. Con el tiempo, la pesca intensiva ha afectado negativamente tanto a las especies deseadas como a las no deseadas, reduciendo la cantidad de peces y dañando el entorno marino. Esto ha sucedido tanto en la pesca a gran escala como en la pesca artesanal, aunque los estudios se centraron más en la pesca a gran escala. 

Las medidas para manejar la pesca no eran muy efectivas porque se concentraban demasiado en controlar la cantidad de peces capturados, sin considerar el impacto en todo el ecosistema o cómo se gestionaban estas actividades. Hoy en día, se espera que un buen manejo de la pesca pase por varias etapas, incluyendo diferentes tipos de medidas de control, como zonas de pesca restringidas o límites en el tipo y tamaño de los peces que se pueden capturar. Estas medidas también consideran el impacto humano y buscan reducir el impacto ambiental. 


Referencias

FAO. 2015. Enfoque ecosistémico pesquero: Conceptos fundamentales y su aplicación en pesquerías de pequeña escala de América Latina, por Omar Defeo. FAO Documento Técnico de Pesca y Acuicultura No. 592. Roma, Italia Sparre, P. and S.C. Venema, 1998. Introduction to tropical fish stock assessment, Part 1 – Manual. FAO Fish. Tech. Pap., 306/1 (Rev. 2): 407 p. 

Dr(c). Luis Daniel Carrillo

Maestro en Ciencias y actualmente doctorante en Doctor en Biología Marina por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Dr. Oscar Zamora

Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT (Nivel I).

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Diseño y Planificación de Áreas Protegidas:  

Conservación de la naturaleza

Diseño y planificación de áreas protegidas: ¿dónde comenzamos y hacia dónde vamos? 

Introducción 

Un área protegida de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es un área geográfica claramente definida, reconocida, dedicada y gestionada, mediante medios legales u otros tipos de medios efectivos para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados (Duddley, 2008).  

Por lo tanto, para su diseño se consideran tanto las condiciones naturales, socioeconómicas, culturales sino también la gestión y la gobernanza que envuelven el área que se busca proteger. 

Fig. 1. Componentes para la gestión de áreas protegidas 

Diseño de las áreas naturales protegidas 

Para diseñar un área natural protegida se requiere definir la clasificación que se designará, de acuerdo con las características del sitio y con base en los objetivos de la gestión. Tales objetivos, deberán aplicarse al menos al 75% del área a proteger. En términos internacionales estas son las categorías: 

  1. Reserva natural estricta: Área estrictamente protegida por su biodiversidad;  
  2. Área silvestre: Áreas no modificadas o ligeramente modificadas;  
  3. Parque nacional: Son grandes áreas naturales o casi naturales que se establecen para proteger procesos ecológicos a gran escala, con especies y ecosistemas característicos;  
  4. Monumento natural: Áreas reservadas con el fin de proteger un monumento natural concreto; 
  5. Área de manejo de hábitats/especies: Áreas creadas para proteger hábitats o especies concretas, prioridad que se refleja en la manera como se gestionan;  
  6. Paisaje terrestre o marino protegido: Se trata de un área protegida en la que la interacción entre los seres humanos y la naturaleza ha producido un área de carácter distintivo con valores ecológicos, biológicos, culturales y estéticos significativos; 
  7. Área protegida con uso sostenible de los recursos naturales: Áreas que conservan ecosistemas y hábitats junto con los valores culturales y los sistemas tradicionales de gestión de recursos naturales asociados a ellas.  

Fig. 2. Área geográfica definida susceptible a protección. 

Sin embargo, la clasificación a nivel nacional para cada país puede variar de acuerdo al marco legal. Por ejemplo, en México podemos encontrar nueve clasificaciones diferentes, definidas en la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (Diario Oficial de la Federación, 08-05-2023) https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGEEPA.pdf 

  • Reservas de la biosfera; 
  • Parques nacionales;  
  • Monumentos naturales;  
  • Áreas de protección de recursos naturales;   
  • Áreas de protección de flora y fauna;   
  • Santuarios;   
  • Parques y Reservas Estatales 
  • Zonas de conservación ecológica municipales  
  • Áreas destinadas voluntariamente a la conservación. 

                  Ahora bien, una vez que se define el área y sus objetivos de gestión se debe identificar el tipo de gobernanza que existe en el sitio y la dinámica social, de autoridad o responsabilidad para el seguimiento y monitoreo del área natural protegida (Borrini-Feyerabend et al., 2013):  

                  • Gobernanza por parte del gobierno: Ministerio o secretaría federal (nacional), estatal (provincial/departamental) o municipal). La gestión también puede ser delegada por el gobierno (por ejemplo, a una Organización de la Sociedad Civil; OSC).  
                  • Gobernanza compartida: Gobernanza transfronteriza (acuerdos formales e informales entre dos o más países); gobernanza colaborativa (mediante diversas formas de colaboración entre diversos agentes e instituciones); gobernanza conjunta (consejo pluralista u otro órgano de gobierno multipartito).  
                  • Gobernanza privada: Áreas conservadas declaradas y administradas por propietarios individuales, organizaciones sin ánimo de lucro (OSC, universidades, etc.) y organizaciones con ánimo de lucro (empresas propietarias de tierras, por ejemplo).  
                  • Gobernanza por parte de Pueblos Indígenas y comunidades locales: Son áreas establecidas y administrados por Pueblos Indígenas o bien por comunidades locales. 

                  Una vez que se define la clasificación del área natural y se identifica el tipo de gobernanza con el que se pretenderá implementar la protección de la misma, entonces se tiene que definir el enfoque de manejo y gestión, mismo que dará la pauta de seguimiento (con base en su marco conceptual), para las etapas posteriores. 

                  Planificación: Enfoques para el manejo y la gestión de las áreas protegidas 

                  Existen diferentes tipos de enfoques para cada tipo de manejo y gestión que se pretende ofrecer a una clasificación de área natural determinada, pero entonces ¿por dónde comenzar? 

                  Anteriormente, las áreas protegidas se centraban en la productividad de los recursos (terrestres, marinos, costeros, etc.) o en la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, actualmente nos encontramos frente a una Crisis Climática (ONU, 2019) y es importante utilizar metodologías y enfoques más holísticos e integrados, que también incluyan dentro de la ecuación a los seres humanos, la salud, la toma decisiones y el impacto económico en escenarios futuros de eventos extremos y de vulnerabilidad ambiental en la que se encuentran muchos ecosistemas sobre todo los ecosistemas costero-marinos. 

                  Los principales enfoques integrados para estos ecosistemas son el Enfoque Ecosistémico Pesquero (EEP), el Manejo Integrado de la Zona Costera (MIZC), la Planificación Espacial Marina (PEM) y el Manejo basado en el Ecosistema (MbE) o EBM por sus siglas en inglés. También podemos encontrar el de Adaptación basada en el Ecosistemas (AbE) como una respuesta al cambio climático (A. Lhumeau, D. Cordero, 2012). 

                  El Mbe es un enfoque de manejo que integra todo el ecosistema, incluidos los seres humanos. Su objetivo es mantener un ecosistema en una condición saludable, productiva y resiliente para poder suministrar los servicios que los humanos necesitan. Este tipo de manejo se determina por enfocar su atención en la protección en la estructura, funcionamiento y procesos clave del ecosistema, en lugar de enfocarse sólo a unas cuantas especies clave o indicadores del estado del sitio. Tiene 8 elementos centrales (Christensen, Norman L., et al., 1996): 

                  • Sostenibilidad
                  • Metas 
                  • Modelos ecológicos y comprensión 
                  • Complejidad y conectividad 
                  • Carácter dinámico de los ecosistemas 
                  • Contexto y escala 
                  • Los seres humanos como componentes del ecosistema 
                  • Adaptabilidad y responsabilidad 

                              Las etapas de este enfoque para su aplicación son las siguientes (UNEP/GPA, 2006; Fig. 3):  

                              1. Identificación y valoración de los temas clave 
                              2. Preparación del Programa 
                              3. Adopción formal y financiación 
                              4. Implementación 
                              5. Evaluación 

                              Figura 3.- Etapas de Desarrollo del Manejo basado en el Ecosistema que deben ser considerados en la Planeación. Imagen tomada de: UNEP/GPA, (2006) 

                              Una de las lecciones en la historia de la conservación, es que se debe incluir desde el inicio de la planeación y diseño de las áreas naturales protegidas a la comunidad local. La inclusión puede hacerse través de herramientas comunitarias de socialización e inclusión de sus problemáticas y necesidades, de no hacerlo, es casi seguro que la implementación no sea exitosa. 

                              Por su parte, la NOAA (Administración Nacional del Océano y la Atmósfera, del gobierno de Estados Unidos) describe en su reporte: “Manejo basado en Ecosistemas, un análisis de las necesidades y oportunidades nacionales” la integración de mecanismos para la adaptación del ecosistema al cambio climático, planteando escenarios de manejo y gestión donde los ecosistemas como la zona costera sean resilientes y contemplar en su análisis múltiples factores de estrés o cambio (West, A. O., et al., 2021). 

                              Fig.4 Integración del componente humano al manejo de los recursos naturales. 

                              Es por ello, que hoy en día se han considerado otras herramientas de protección como lo son los Refugios Pesqueros, por ejemplo, está herramienta en países con flota de pesca artesanal importante para la economía, representa una gran oportunidad en sitios de poca información (FAO, 2011) y de acceso limitado en donde el manejo y la presencia gubernamental y de otros actores resultan poco factibles o irrealizables.  

                              Los Refugios que nacen del interés de los usuarios tienen la ventaja de que pueden ser diseñados con el conocimiento tradicional, pueden vigilarse por los mismos usuarios, es más fácil de evaluar que otras herramientas y es suficientemente clara para todos los usuarios e involucrados (Espinosa-Romero, M. J.  et al., 2014).   

                              Así mismo, es interesante observar estar al tanto de las tendencias de conservación a nivel internacional, pues con el paso del tiempo ha sido necesario buscar alternativas de manejo para proteger las áreas naturales de manera cada vez más eficiente, integral y participativa. Estas alternativas de protección de áreas naturales son también conocidas como “Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en áreas (OMEC)”.  

                              En resumen, las OMEC son sitios ubicados fuera de las áreas protegidas ya decretadas formalmente, que ofrecen una conservación in situ de manera efectiva y a largo plazo.  Las OMEC derivan de los compromisos nacionales de la meta 3 del Marco Mundial Kunming-Montreal de la Diversidad Biológica, y contribuyen a muchas otras metas internacionales (Jonas, H. D. et al., 2024), pero ese tema lo platicamos en el siguiente Blog.  

                              Conclusión 

                              La integración de los servicios ecosistémicos y su valorización en las áreas naturales protegidas está generando que otras disciplinas muestren interés en estos sitios. Por ejemplo, el turismo restaurativo, la economía circular, la medicina alternativa y la educación para la sostenibilidad. Siendo entonces una gran oportunidad para crear consciencia de lo que generan las áreas en buen estado para la salud humana (física, mental y emocional) y todo lo que esto conlleva como sociedad. 

                              Pensar y accionar de una manera más integral hace que se fortalezcan las redes de apoyo, así como también el capital social, cultural, natural y económico (Becerril-García J., et al., 2023).  

                              Que los sitios de protección de áreas con manejo adecuado perduren en el tiempo, ejemplifica la resiliencia y capacidad de respuesta de los ecosistemas ante perturbaciones. Lo anterior, beneficia a todos los usuarios de los recursos naturales de forma directa e indirecta por la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de sus comunidades. 


                              Bibliografía 

                              1. Dudley, N. (Editor) (2008). Guidelines for Applying Protected Area Management Categories. Gland, Switzerland: IUCN. x + 86pp. WITH Stolton, S., P. Shadie and N. Dudley (2013). IUCN WCPA Best Practice Guidance on Recognising Protected Areas and Assigning Management Categories and Governance Types, Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 21, Gland, Switzerland: IUCN. 143pp. En https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/PAG-021.pdf [Revisado: 2 de enero, 2024]. 
                              2. Diario Oficial de la Federación, 08-05-2023. LEY GENERAL DEL EQUILIBRIO ECOLÓGICO Y LA PROTECCIÓN AL AMBIENTE. Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de enero de 1988.  TEXTO VIGENTE: Última reforma publicada DOF 08-05-2023. En https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGEEPA.pdf [Revisado: 2 de enero, 2024]. 
                              3. Borrini-Feyerabend, G., N. Dudley, T. Jaeger, B. Lassen, N. Pathak Broome, A. Phillips and T. Sandwith (2013). Governance of Protected Areas: From understanding to action. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 20, Gland, Switzerland:  IUCN. xvi + 124pp. En https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/PAG-020.pdf [Revisado: 2 de enero, 2024]. 
                              4. ONU, 2019.  La Crisis Climática- una carrera que podemos ganar. Blog de las Naciones Unidas. En https://www.un.org/es/un75/climate-crisis-race-we-can-win  
                              5. A. Lhumeau, D. Cordero (2012). Adaptación basada en Ecosistemas: una respuesta al cambio      climático. UICN, Quito, Ecuador. 17 pp. En https://portals.iucn.org/library/efiles/documents/2012-004.pdf [Revisado: 3 de enero, 2024]. 
                              6. Christensen, N. L., Bartuska, A. M., Brown, J. H., Carpenter, S., D’Antonio, C., Francis, R., Franklin, J. F., MacMahon, J. A., Noss, R. F., Parsons, D. J., Peterson, C. H., Turner, M. G., & Woodmansee, R. G. (1996). The Report of the Ecological Society of America Committee on the Scientific Basis for Ecosystem Management. Ecological Applications, 6(3), 665–691. https://doi.org/10.2307/2269460 
                              7. United Nations Environment Programme (UNEP) and Global Programme of Action for the Protection of the Marine Environment from Land-based Activities (GPA). Ecosystems Based Management: Markers for assessing progress (2006). En línea https://wedocs.unep.org/20.500.11822/12470 [Revisado: 4 de enero, 2024].  
                              8. West, A. O., Wainger, L. A., Rose, K.A., Roman, M.R., Miller, T.J., Moser, F.C., Dennison, W.C., Martinez, F.A. (2021). Ecosystem-Based Management: An analysis of national needs and opportunities. SilverSpring, MD:NOAA National Centers for Coastal Ocean Science, Competitive Research Program. NOAA Technical Memorandum NOS NCCOS 288. 258 pp. En https://repository.library.noaa.gov/view/noaa/30907/noaa_30907_DS1.pdf  [Revisado: 4 de enero, 2024]. 
                              9. FAO. 2011. Fisheries management. 4. Marine protected areas and fisheries. Technical Guidelines for Responsible Fisheries. No. 4, Suppl. 4, Add. 2. Rome, p.198. En https://www.fao.org/documents/card/en?details=dbf1cbe4-1c8e-5512-ac81-c9907f41b1c5 [Revisado: 4 de enero, 2024]. 
                              10. Espinosa-Romero, M.J., Rodríguez, L.F., Hudson, A., Villanueva-Aznar, C. y Torre, J. 2014. The changing role of NGOs in Mexican small-scale fisheries: From environmental conservation to multi-scale governance. Marine Policy 50:290-299. En https://cobi.org.mx/wp-content/uploads/2014/08/Espinosa-Romero-et-al.-2014-The-changing-role-of-NGOs-in-SSF.pdf [Revisado: 4 de enero, 2024]. 
                              11. Jonas, H. D., MacKinnon, K., Marnewick, D. y Wood, P. (2024). Herramienta a nivel de sitio para identificar otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC). Primera edición. Serie de informes técnicos de la CMAP de la UICN n.º 6. Gland, Suiza: UICN. https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/PATRS-006-Es.pdf [Revisado: 4 de enero, 2024]. 
                              12. Becerril García, J., Castillo Loeza, D.E., & Hernández-Cuevas, F.I. (Coordinadores) (2023). Autogestión comunitaria Maya para el logro de la resiliencia socioeconómica. Un enfoque del capital social (2020 – 2022). Religación Press. https://doi.org/10.46652/ReligacionPress.67 [Revisado: 05 de enero 2024]. 

                              M.C. Noemi Zamora García


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                              Navegando Juntos: SIRBAA en el Mundo de la Pesca Deportiva en Mazatlán

                              Pesca Deportiva

                              Navegando Juntos: SIRBAA en el Mundo de la Pesca Deportiva en Mazatlán

                              Este año, en SIRBAA, iniciamos nuestro recorrido en la pesca deportiva, través de la colaboración en la tesis de maestría de la bióloga Vania Parra Núñez, proveniente de la Facultad de Ciencias del Mar (FACIMAR). Este proyecto nos llevó a participar en diversos torneos de Pesca Deportiva en Mazatlán, Sinaloa, ofreciéndonos una nueva experiencia y nuevos retos, revelando la importancia social que subyace en esta actividad. 

                              Nuestra travesía no solo se limitó al monitoreo de la competencia, reforzamos nuestros conocimientos en la identificación de especies en campo y nos iniciamos en el proceso de ser jueces capacitados por el juez Waldir Núñez, compartiendo esta valiosa experiencia con los alumnos que nos apoyaron. Sin duda, lo más preciado de la pesca deportiva es su comunidad, la unidad que demuestran y el apoyo inquebrantable en cada evento. 

                              Una destacada iniciativa de los organizadores fue la alianza con la “Operadora y Administradora de Playas de Mazatlán”, empresa dedicada a regulación y fomento de actividades para mejorar y preservar el ambiente, bajo la ideología de “dejar la playa más limpia que cuando llegamos”. Este año, se recolectaron alrededor de 1,400 kg de basura durante los torneos de pesca de orilla, una labor crucial para la playa de la escollera, un sitio de anidación para tortugas marinas. Además, nos alegra compartir que en todos los torneos que asistimos se promovió la práctica de «Captura y Libera», impulsando así la pesca sostenible, logrando un impresionante 100% de capturas liberadas.  

                              Participamos activamente en eventos notables, como el «1er Torneo de Pesca de Orilla Deportes Alexterior«, donde apoyamos con la labor de jueces en playa con el apoyo de alumnos de Biología Pesquera de la Facultad de Ciencias del Mar (FACIMAR) de la Universidad Autónoma de Sinaloa, fomentando en todo momento el respeto entre pescadoras y pescadores, registro de todas las capturas y limpieza de la playa. Se tuvo la participación de 105 pescadores. 

                              En agosto, formamos parte del «1er Torneo Interclubes de Pesca de Orilla», involucrándonos en la comunicación constante de los lineamientos del torneo y aclarando dudas a los participantes y destacando la importancia de cuidar la playa, hábitat crucial para las tortugas marinas. Se conto con 160 pescadoras y pescadores asistentes. 

                              En octubre, participamos en el «5to Torneo Selectivo de Pesca de Orilla, Mazatlán», incorporando a tres estudiantes de Biología Pesquera de FACIMAR y compartiendo nuestra experiencia en el proceso de jueceo. Además, nos sumamos al Torneo Infantil de Orilla en Altata, organizado por Juan Manuel Moreno, director de la empresa PDS (Pesca Deportiva Sinaloa), con la colaboración entusiasta de los alumnos Roberto Amillano Valdés y Damaris Angulo García de FACIMAR. 

                              Este año ha sido un viaje lleno de aprendizajes y nuevas experiencias. Agradecemos a Juan Manuel Moreno por su apoyo constante y enseñanzas en este emocionante deporte, así como a todos los organizadores y su gran equipo, “Deportes Alexterior”, “Club PescaDOS”, “Pesca de Orilla Mazatlán”, y a la gran labor de promoción de este deporte por parte de la Secretaria de Pesca y Acuacultura del Gobierno de Sinaloa, en especial al biólogo Pedro Castro Gil actual director del área de pesca deportiva de Sinaloa. Esperamos con entusiasmo el próximo año, preparados para nuevas experiencias mientras continuamos nuestro recorrido por el mundo de la pesca deportiva.

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                              Como se pueden aplicar los resultados de investigaciones sobre edad y crecimiento en la conservacion de especies de peces 2

                              Conservación de especies

                              ¿Cómo se pueden aplicar los resultados de investigaciones sobre edad y crecimiento en la conservación de especies de peces?

                              Alguna vez has visto un pez nadando en un río, en el mar o incluso en un acuario y te has preguntado, ¿cuántos años tendrá? Detrás de esta aparentemente simple pregunta se esconde un proceso de investigación científica que juega un papel crucial en la conservación de las especies de peces. Los peces son una parte integral de los ecosistemas acuáticos de nuestro planeta. Sin embargo, sus poblaciones y sus hábitats enfrentan amenazas crecientes, desde la sobreexplotación pesquera hasta la degradación de los hábitats acuáticos.

                              Para abordar estos desafíos y garantizar la supervivencia de las poblaciones de peces, es esencial comprender la dinámica de sus poblaciones, cómo crecen individualmente y cuántos años pueden vivir. La investigación sobre la edad y el crecimiento de los peces desempeñan un papel crucial en la formulación y estrategias de conservación efectivas.

                              Estimación de la edad de los peces

                              Imagina observar un pez y tratar de adivinar su edad solo mirando sus escamas. Suena como una tarea imposible, ¿verdad? Sin embargo, los investigadores de las ciencias pesqueras han desarrollado métodos para poder estimar de manera confiable la edad de los peces. Al igual que los anillos en el tronco de un árbol, los peces tienen marcas en sus estructuras duras (otolitos, escamas, espinas de aletas, vertebras, dientes o incluso la mandíbula). Estas marcas se forman con el tiempo a través del depósito de minerales y al contalarlas, es posible estimar la edad de un pez (bajo ciertos supuestos).  ¿Sabías que el tiburón de Groenlandia puede vivir hasta 400 años? ¹  

                              Existen diversas técnicas para estimar la edad de un pez. Por ejemplo: 

                              Microscopía de estructuras anuales: La microscopía es una técnica estándar para la estimación de edad. Las estructuras duras muestran anillos o marcas de crecimiento que son contados por investigadores y profesionales para estimar la edad de los peces. La precisión de esta técnica es crucial para su aplicación en modelos de evaluación y diseño de estrategias de gestión de las poblaciones sujetas a la pesca. 

                              Isótopos estables: Los isótopos estables, como el de carbono (δ¹³C) y oxígeno (δ¹⁸O), pueden proporcionar información adicional para validar la edad de los peces y rastrear movimientos entre hábitats. 

                              Marcadores químicos: La concentración de elementos químicos en tejidos duros puede usarse para estimar la edad de un pez. Por ejemplo, el estroncio (Sr) en los otolitos puede utilizarse para estimar la edad de los peces. 

                              Una vez conociendo la edad y al relacionar con la longitud (o talla) del pez, es posible describir el crecimiento.

                              El crecimiento individual

                              Ahora ya sabemos que los peces pueden vivir mucho tiempo y cómo contar ese tiempo, pero ¿alguna vez te has preguntado cómo crecen a lo largo de su vida? Aquí es donde entra en juego la estimación del crecimiento individual. Mientras que la edad nos dice cuántos años ha vivido un pez, el crecimiento individual nos revela cómo ha aumentado en talla o en peso a través del tiempo. Para comprender este proceso, es necesario el uso de modelos matemáticos, como el modelo de Von Bertalanffy (1938), que describe el crecimiento de un pez en función de su edad.²

                              El modelo de von Bertalanffy es una descripción general de como crecen los peces de una población.  Cada población (o especie) de pez tiene parámetros únicos que describen su crecimiento. Tales como: la longitud asintótica (L∞), que representa la longitud máxima promedio que un pez en la población puede alcanzar. Otro parámetro es el coeficiente de crecimiento (K), que indica la rapidez con la que el pez se acerca a su longitud asintótica a medida que envejece.

                              Estos modelos no solo nos proporcionan una visión general del crecimiento esperado de un individuo, sino que también son esenciales para estimar cómo una población completa de peces crece y se desarrolla a lo largo del tiempo. Esta información es crucial para la gestión de poblaciones y la biología de la conservación, ya que nos permite tomar decisiones informadas sobre tallas y límites de captura, el tiempo que toma alcanzar cierta talla, y la protección de los peces jóvenes o adultos, contribuyendo a la sostenibilidad de nuestros ecosistemas acuáticos.

                              ¿Cómo se traducen los estudios de crecimiento en medidas concretas para la conservación?

                              La aplicación de los resultados de una investigación de edad y el crecimiento de peces se pueden ver traducidas en el desarrollo de diversas medidas de manejo sostenible de las especies en nuestros ecosistemas acuáticos. El crecimiento individual de los peces es un factor crítico que influye en la dinámica de las poblaciones pesqueras, ya que nos dice cuánto tiempo le lleva a un pez alcanzar la madurez sexual, cuán grande será en la edad adulta y cuántos descendientes podrá producir durante su vida. Estos aspectos son fundamentales para entender cómo las poblaciones de peces responden a la presión de la pesca. 

                              El impacto del crecimiento en poblaciones pesqueras puede ser cuantificado y medido a través de diferentes metodologías. Si los peces son sometidos a una captura excesiva antes de que alcancen la madurez sexual o antes de que hayan tenido la oportunidad de reproducirse al menos una vez, la población puede enfrentar un riesgo significativo de agotamiento. La explotación pesquera no solo reduce el tamaño de la población, sino que también puede alterar la estructura de edades y tallas, lo que puede tener consecuencias a largo plazo en la salud de la población, afectando asi su diversidad y sostenibilidad.  

                              La gestión pesquera sostenible requiere comprender el crecimiento de las especies objetivo de la pesca, de tal modo que se puedan establecer medidas de manejo pesquero que permitan el desarrollo sostenible de la actividad pesquera. Además, es esencial considerar cómo las prácticas pesqueras pueden afectar la capacidad de crecimiento de los peces, como la degradación de hábitats críticos o la interrupción de los ciclos de vida. 

                              3.1. Evaluación de poblaciones y pesquerías: La edad y el crecimiento de los peces son fundamentales para estimar la biomasa y el estado de las poblaciones. Modelos matemáticos de evaluación de poblaciones, como el modelo de Schaefer, utilizan datos de edad y crecimiento para poder determinar el estado actual y predecir el estado futuro de una población. Al calcular la biomasa, es decir, la cantidad total de peces (expresada en toneladas) de una población, y observar cómo esta cambia con el tiempo, se pueden tomar decisiones informadas sobre cuántos peces pueden ser capturados de manera sostenible, evitando la sobreexplotación (consulta más detalles en este artículo).

                              3.2. Determinación de tallas de captura óptimas: La descripción del crecimiento individual permite establecer límites de talla mínima y máxima, garantizando que los peces tengan la oportunidad de reproducirse antes ser capturados y protegiendo a los ejemplares más grandes. 

                              3.3. Evaluación de esfuerzo pesquero: El análisis de la edad y el crecimiento ayuda a determinar cómo el esfuerzo pesquero afecta a las poblaciones de peces. Los modelos de rendimiento máximo sostenible (RMS) y modelos de dinámica de poblaciones toman los datos de edad y crecimiento (de manera directa o indirecta) y los integran en cálculos que revelan cuántos peces pueden ser capturados sin agotar la población. En otras palabras, el RMS ofrece una guía para la pesca sostenible, determinando cuántos peces pueden ser capturados sin dañar el equilibrio ecológico del ecosistema marino. De hecho, el uso del RMS como punto de referencia objetivo para el manejo de pesquerías es impulsado por la Convención de las Naciones Sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, por sus siglas en inglés)3.

                              Esquema tomado y modificado de: https://pereoliver.com/que-es-la-sobrepesca/  

                              Esquema tomado y modificado de: https://pereoliver.com/que-es-la-sobrepesca/  

                              ¿Estás lista o listo para contribuir con el conocimiento de la edad y crecimiento de nuestros recursos pesqueros y por lo tanto, facilitar el diseño de estrategias de conservación y maneo de pesquerías? Te invitamos a inscribirte a nuestro curso “Estimación de edad y crecimiento en recursos pesqueros” donde aprenderemos juntos la teoría y las herramientas más socorridas para obtener estimaciones de edad y describir el crecimiento individual de las especies de peces. 

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                              Referencias: 

                              Lux, F. E. (1971). Age determination of fishes. 

                              Sparre, P. and S.C. Venema, 1998. Introduction to tropical fish stock assessment, Part 1 – Manual. FAO Fish. Tech. Pap., 306/1 (Rev. 2): 407 p. 

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